lunes, 25 de julio de 2011

UN NUEVO HOMBRE FUE CREADO, NO FUE EL QUE SOÑAMOS CON EL CHE (de Almas migratorias)




Me asomo al balcón. El aire golpetea los tejidos y tejados de una ciudad en apocope, prendo el cigarro y contemplo el típico horizonte que se esconde entre los rascacielos rascas de esta pobla. Lo primero que veo es un supermercado-corazón en la guata cósmica del siglo, llegan a mí los  tum tum que emergen desde un sinfín de focos agujereando esta noche que no es noche, los quesos sin ratas de esta luna que no es luna. Herodes desde su balcón vio el fuego, Marco, yo, sólo veo  luces leseras adornando el vacío de una ciudad que se quema a la bonzo. El neón me deja ciego. Sigo el humo del cigarro. Quemo las máscaras después del bailoteo de anoche. Me revuelco en el barro cósmico sin abrir la ventana  a los temporales de exuberancia mística, mucho menos al clamor de viejos ritos. Soy peligroso para los más jóvenes, como tú, Marquito. Me aburrí de buscar épica donde ya no la hay, agacho la mirada y busco entre los pasajes de estas cuadras;    Bobi, de nuevo andaí con la tula al aire buscando chiquillas, andaí verde por pitearte una. La violación es una obsesión de todos, no sólo tuya. Hubo toda una generación, Bobi,  que quiso violarse la Historia y hacerla suya: toda una generación. Hubo toda una generación que quiso violarse a la burguesía y se violó los sesos, le violaron los sesos. Hubo toda una generación que se metió en la pasta y terminó en cuatro rogándole a Dios que se los llevara de este mundo: ¡Violeta! Te gritaban en la peni. Violeta es el color del tiempo. Violeta Parra ya sabía todo el absurdo de esta tontera al momento de pegarse el tunaso. Tum tum sonó la pistola. Tum tum sonó nuestra cabeza.

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